Esa frase es el mantra de mi patrón, cada vez que le pedís justificaciones por algo dice "Todo muta, nada permanece".
Hoy amaneció lloviendo. Si hay algo que detesto es la lluvia. A mi dame días fríos y soleados onda principio de primavera o mediados de otoño y ya estoy contenta. Pero con estos días húmedos y lluviosos no me dan ganas de salir de la cama.
Encima el micro no me paró, quise pedir un taxi y no conseguí ni uno. ¡Todos con demora! Para mejor la imprenta está medio lejos como para irse a pie. No es que 22 cuadras sea una maratón, pero cuando llueve como hoy no da para ir caminando.
A los 15 minutos de estar esperando, pasó una conocida de mi vieja en el auto y me arrimó. Charlamos de un par de cosas, me preguntó por mamá, el trabajo, mi novio, mis hermanas, mi hermano, y alguna otra cosa, o sea que entre el interrogatorio y que maneja como un kamikaze en un ratito llegué al trabajo.
Desde el Lunes estamos haciendo otro horario. Cuando empecé era de Lunes a Viernes de 8 a 12 y de 16:30 a 20:30. Ahora es de 8 a 17 con una hora para almorzar de 13 a 14. No puedo creer la modorra que me pega después del almuerzo, eso que yo soy de poco comer.
El horario está bastante piola porque me deja la tarde libre. Tal vez sea muy quejosa, pero hay dos cosas que no me gustan del cambio de horario.
Una es que llego hecha pelota a casa. Ese no dormir siesta me mata. Son cinco y media y se me cierran los ojos. También eso tiene que ver con la baja frecuencia con que actualizo el blog. Una vez que llego no quiero hacer nada.
Y la otra es que ni me preguntaron qué me parecía. Laura que es mi confidente/asesora me contó que Claudio, mi patrón, les preguntó qué les parecía y que la votación fue 7-1 en favor del nuevo horario. Cuando le preguntaron si yo no votaba les dijo que como ni siquiera estaba en blanco y mi voto no iba a influir, más valía no perder el tiempo preguntándome. ¡Muy considerado!
Hay otro detalle, el tema comida... Ahora hay que traerse "la vianda" al trabajo. Tengo que dejar algo preparado de la noche anterior porque a las 7de la mañana no puedo coordinar como para cocinarme nada. En la imprenta hay un microondas y una hornalla para calentar. Yo que sé, mucho no me copa.
Igual el resto está contento, hasta Martha que fue la que votó en contra. Los que quieren pueden hacer unas horas extras sin volver a casa a cualquier hora. Y uno de los maquinistas hasta se trajo una bolsa de dormir y se hace una mini-siesta en la oficina del patrón, que a esa hora desaparece.
En casa todo normal. Creo que el hecho de ser todas mujeres ayuda a que el ritmo sea más tranqui. Cuando estaban papá y Martín parecía todo más vertiginoso. O tal vez es mi recuerdo.
Cuando vuelvo a las cinco y media encuentro la casa semi vacía. Mamá que está en lo suyo, siempre haciendo algo, Mis hermanas cada una en lo suyo, Mariana todavía anda buscando algún trabajo. Es profe se educación física, pero no encuentra laburo ni en un gimnasio... y cada vez que va a los actos públicos (para conseguir un puesto) vuelve decepcionada. El Domingo a la noche hasta me preguntó si no necesitaban a alguien en la imprenta, así está de desesperada por conseguir algo. Mariana tiene 33.
Después viene Nadia, de 30, que si Dios quiere este año se recibe de Técnica Superior en Administración de Empresas, Ella estuvo trabajando cuatro años en una farmacia, pero con la crisis del 2001 cerraron y no había trabajo por ningún lado, entonces papá le dijo que se dedicara a estudiar. Después de perder un par de años con "trabajos chatarra" le hizo caso, agarró los libros de nuevo y ahora está a full con el último año.
Después Victoria de 24 que está haciendo Veterinaria y que estuvo a punto de dejar para salir a trabajar, ya que cuando falleció papá el dinero entrante se redujo a cero. Recién el otro día nos enteramos de que papá tenía una cuenta en el banco donde hay algo de dinero que no sé por qué detalle no se puede tocar hasta dentro de dos meses, aproximadamente. Supongo que entre eso y lo que aportemos con nuestros trabajos saldremos adelante.
Y finalmente viene Martín de 21, que fue siempre nuestro consentido y que está haciendo Ingeniería Electrónica. Tabién iba a dejar la carrera para armar un taller con un amigo que hace service de lo que le lleven, costó convencerlo porque tiene la cabeza muy pero muy dura, pero al final dijo que iba a seguir con la facultad.
Lo que hay que resaltar es la fertilidad de mamá que tiene hijos desperdigados a lo largo de 14 años.
La buena noticia... tatatataaaaa.... cobré mi primer sueldo en la imprenta. No es la gran cosa, pero con esto vamos a zafar algunas cuentas que había colgado mamá en los negocios del barrio. Por ahora de ahorrar para mi mejor ni hablar, pero al menos no voy a tener que pedir prestado para tomar el micro.
Hoy amaneció lloviendo. Si hay algo que detesto es la lluvia. A mi dame días fríos y soleados onda principio de primavera o mediados de otoño y ya estoy contenta. Pero con estos días húmedos y lluviosos no me dan ganas de salir de la cama.
Encima el micro no me paró, quise pedir un taxi y no conseguí ni uno. ¡Todos con demora! Para mejor la imprenta está medio lejos como para irse a pie. No es que 22 cuadras sea una maratón, pero cuando llueve como hoy no da para ir caminando.
A los 15 minutos de estar esperando, pasó una conocida de mi vieja en el auto y me arrimó. Charlamos de un par de cosas, me preguntó por mamá, el trabajo, mi novio, mis hermanas, mi hermano, y alguna otra cosa, o sea que entre el interrogatorio y que maneja como un kamikaze en un ratito llegué al trabajo.
Desde el Lunes estamos haciendo otro horario. Cuando empecé era de Lunes a Viernes de 8 a 12 y de 16:30 a 20:30. Ahora es de 8 a 17 con una hora para almorzar de 13 a 14. No puedo creer la modorra que me pega después del almuerzo, eso que yo soy de poco comer.
El horario está bastante piola porque me deja la tarde libre. Tal vez sea muy quejosa, pero hay dos cosas que no me gustan del cambio de horario.
Una es que llego hecha pelota a casa. Ese no dormir siesta me mata. Son cinco y media y se me cierran los ojos. También eso tiene que ver con la baja frecuencia con que actualizo el blog. Una vez que llego no quiero hacer nada.
Y la otra es que ni me preguntaron qué me parecía. Laura que es mi confidente/asesora me contó que Claudio, mi patrón, les preguntó qué les parecía y que la votación fue 7-1 en favor del nuevo horario. Cuando le preguntaron si yo no votaba les dijo que como ni siquiera estaba en blanco y mi voto no iba a influir, más valía no perder el tiempo preguntándome. ¡Muy considerado!
Hay otro detalle, el tema comida... Ahora hay que traerse "la vianda" al trabajo. Tengo que dejar algo preparado de la noche anterior porque a las 7de la mañana no puedo coordinar como para cocinarme nada. En la imprenta hay un microondas y una hornalla para calentar. Yo que sé, mucho no me copa.
Igual el resto está contento, hasta Martha que fue la que votó en contra. Los que quieren pueden hacer unas horas extras sin volver a casa a cualquier hora. Y uno de los maquinistas hasta se trajo una bolsa de dormir y se hace una mini-siesta en la oficina del patrón, que a esa hora desaparece.
En casa todo normal. Creo que el hecho de ser todas mujeres ayuda a que el ritmo sea más tranqui. Cuando estaban papá y Martín parecía todo más vertiginoso. O tal vez es mi recuerdo.
Cuando vuelvo a las cinco y media encuentro la casa semi vacía. Mamá que está en lo suyo, siempre haciendo algo, Mis hermanas cada una en lo suyo, Mariana todavía anda buscando algún trabajo. Es profe se educación física, pero no encuentra laburo ni en un gimnasio... y cada vez que va a los actos públicos (para conseguir un puesto) vuelve decepcionada. El Domingo a la noche hasta me preguntó si no necesitaban a alguien en la imprenta, así está de desesperada por conseguir algo. Mariana tiene 33.
Después viene Nadia, de 30, que si Dios quiere este año se recibe de Técnica Superior en Administración de Empresas, Ella estuvo trabajando cuatro años en una farmacia, pero con la crisis del 2001 cerraron y no había trabajo por ningún lado, entonces papá le dijo que se dedicara a estudiar. Después de perder un par de años con "trabajos chatarra" le hizo caso, agarró los libros de nuevo y ahora está a full con el último año.
Después Victoria de 24 que está haciendo Veterinaria y que estuvo a punto de dejar para salir a trabajar, ya que cuando falleció papá el dinero entrante se redujo a cero. Recién el otro día nos enteramos de que papá tenía una cuenta en el banco donde hay algo de dinero que no sé por qué detalle no se puede tocar hasta dentro de dos meses, aproximadamente. Supongo que entre eso y lo que aportemos con nuestros trabajos saldremos adelante.
Y finalmente viene Martín de 21, que fue siempre nuestro consentido y que está haciendo Ingeniería Electrónica. Tabién iba a dejar la carrera para armar un taller con un amigo que hace service de lo que le lleven, costó convencerlo porque tiene la cabeza muy pero muy dura, pero al final dijo que iba a seguir con la facultad.
Lo que hay que resaltar es la fertilidad de mamá que tiene hijos desperdigados a lo largo de 14 años.
La buena noticia... tatatataaaaa.... cobré mi primer sueldo en la imprenta. No es la gran cosa, pero con esto vamos a zafar algunas cuentas que había colgado mamá en los negocios del barrio. Por ahora de ahorrar para mi mejor ni hablar, pero al menos no voy a tener que pedir prestado para tomar el micro.