martes, 28 de agosto de 2007

Todo muta.

Esa frase es el mantra de mi patrón, cada vez que le pedís justificaciones por algo dice "Todo muta, nada permanece".
Hoy amaneció lloviendo. Si hay algo que detesto es la lluvia. A mi dame días fríos y soleados onda principio de primavera o mediados de otoño y ya estoy contenta. Pero con estos días húmedos y lluviosos no me dan ganas de salir de la cama.
Encima el micro no me paró, quise pedir un taxi y no conseguí ni uno. ¡Todos con demora! Para mejor la imprenta está medio lejos como para irse a pie. No es que 22 cuadras sea una maratón, pero cuando llueve como hoy no da para ir caminando.
A los 15 minutos de estar esperando, pasó una conocida de mi vieja en el auto y me arrimó. Charlamos de un par de cosas, me preguntó por mamá, el trabajo, mi novio, mis hermanas, mi hermano, y alguna otra cosa, o sea que entre el interrogatorio y que maneja como un kamikaze en un ratito llegué al trabajo.
Desde el Lunes estamos haciendo otro horario. Cuando empecé era de Lunes a Viernes de 8 a 12 y de 16:30 a 20:30. Ahora es de 8 a 17 con una hora para almorzar de 13 a 14. No puedo creer la modorra que me pega después del almuerzo, eso que yo soy de poco comer.
El horario está bastante piola porque me deja la tarde libre. Tal vez sea muy quejosa, pero hay dos cosas que no me gustan del cambio de horario.
Una es que llego hecha pelota a casa. Ese no dormir siesta me mata. Son cinco y media y se me cierran los ojos. También eso tiene que ver con la baja frecuencia con que actualizo el blog. Una vez que llego no quiero hacer nada.
Y la otra es que ni me preguntaron qué me parecía. Laura que es mi confidente/asesora me contó que Claudio, mi patrón, les preguntó qué les parecía y que la votación fue 7-1 en favor del nuevo horario. Cuando le preguntaron si yo no votaba les dijo que como ni siquiera estaba en blanco y mi voto no iba a influir, más valía no perder el tiempo preguntándome. ¡Muy considerado!
Hay otro detalle, el tema comida... Ahora hay que traerse "la vianda" al trabajo. Tengo que dejar algo preparado de la noche anterior porque a las 7de la mañana no puedo coordinar como para cocinarme nada. En la imprenta hay un microondas y una hornalla para calentar. Yo que sé, mucho no me copa.
Igual el resto está contento, hasta Martha que fue la que votó en contra. Los que quieren pueden hacer unas horas extras sin volver a casa a cualquier hora. Y uno de los maquinistas hasta se trajo una bolsa de dormir y se hace una mini-siesta en la oficina del patrón, que a esa hora desaparece.
En casa todo normal. Creo que el hecho de ser todas mujeres ayuda a que el ritmo sea más tranqui. Cuando estaban papá y Martín parecía todo más vertiginoso. O tal vez es mi recuerdo.
Cuando vuelvo a las cinco y media encuentro la casa semi vacía. Mamá que está en lo suyo, siempre haciendo algo, Mis hermanas cada una en lo suyo, Mariana todavía anda buscando algún trabajo. Es profe se educación física, pero no encuentra laburo ni en un gimnasio... y cada vez que va a los actos públicos (para conseguir un puesto) vuelve decepcionada. El Domingo a la noche hasta me preguntó si no necesitaban a alguien en la imprenta, así está de desesperada por conseguir algo. Mariana tiene 33.
Después viene Nadia, de 30, que si Dios quiere este año se recibe de Técnica Superior en Administración de Empresas, Ella estuvo trabajando cuatro años en una farmacia, pero con la crisis del 2001 cerraron y no había trabajo por ningún lado, entonces papá le dijo que se dedicara a estudiar. Después de perder un par de años con "trabajos chatarra" le hizo caso, agarró los libros de nuevo y ahora está a full con el último año.
Después Victoria de 24 que está haciendo Veterinaria y que estuvo a punto de dejar para salir a trabajar, ya que cuando falleció papá el dinero entrante se redujo a cero. Recién el otro día nos enteramos de que papá tenía una cuenta en el banco donde hay algo de dinero que no sé por qué detalle no se puede tocar hasta dentro de dos meses, aproximadamente. Supongo que entre eso y lo que aportemos con nuestros trabajos saldremos adelante.
Y finalmente viene Martín de 21, que fue siempre nuestro consentido y que está haciendo Ingeniería Electrónica. Tabién iba a dejar la carrera para armar un taller con un amigo que hace service de lo que le lleven, costó convencerlo porque tiene la cabeza muy pero muy dura, pero al final dijo que iba a seguir con la facultad.
Lo que hay que resaltar es la fertilidad de mamá que tiene hijos desperdigados a lo largo de 14 años.
La buena noticia... tatatataaaaa.... cobré mi primer sueldo en la imprenta. No es la gran cosa, pero con esto vamos a zafar algunas cuentas que había colgado mamá en los negocios del barrio. Por ahora de ahorrar para mi mejor ni hablar, pero al menos no voy a tener que pedir prestado para tomar el micro.

sábado, 11 de agosto de 2007

Se viene el finde, si señor.

La otra noche en la casa de Lucas leía un blog del Clarín donde alguien decía que con dinero cualquiera lleva adelante un emprendimiento. Me pareció un comentario muy mala leche y lo peor es que hubo quienes se hicieron eco, incluso cuando lo comenté con Lucas me dijo lo mismo.
Lucas vive quejándose de su trabajo. Obvio que ser administrativo en una fábrica de plásticos no es lo más, pero también tiene que entender que haber estudiado tecnicatura en administración de empresas no da para mucho, más con el país hecho pelota como está.
A veces me pasa que siento que en vez de levantarme el ánimo, estar con él me bajonea. Por ejemplo ayer salí del trabajo contenta, a la mañana me mandé un par da macanas por distraída y a la tarde me pusieron otra vez con Laura con quien me pasé la tarde charlando de mil cosas. Es una pibita de 20 años, pero viven solas con la hermana (que también trabaja en la imprenta) desde hace 2 años y tal vez este vivir sola le ha dado una madurez que me llama la atención.
Como iba diciendo salí con buena onda, pasé por lo de Lucas que ya estaba en la casa, navegando. Cuando llegué me ofreció la máquina y seguí en lo que estaba él que era la página de Clarín. Nunca había entrado a los blogs y elegí uno al azar. Era de management y comentaban el tema de emprender algo. Algunos decían que importaba el dinero, otros la preparación y así cada uno tenía su idea. Pero un par tiraban mala onda a aquellos a quienes el padre les ponía el dinero diciendo que sin eso no se podía hacer nada.
Personalmente arrastro una mala experiencia en el tema emprendimiento, ya que cuando quise arrancar con el estudio de diseño volqué mal muy pronto. Apenas duré once meses y me di cuenta de que yo no sirvo para estar sola, que necesito que me digan qué hacer y que no, al menos por ahora.
Tal vez por el recuerdo de ese fracaso me puse mal con Lucas cuando apoyó a los que insinuaban que si tenés el dinero todo va sobre ruedas. Yo tuve el dinero, el apoyo de mi familia, incluso de una profe que me derivó varios de sus clientes como para que yo empiece. Pero me faltó algo que tienen aquellos a quienes les salen bien los negocios. Espero encontrarlo alguna vez y no ser siempre empleada. ¿Será que como se nace para emprender se nace para obedecer? Esto me estuvo royendo la cabeza toda la semana y encima a quienes les comenté en el trabajo me dijeron que si, que el que nace para pito nunca llega a ser corneta. ¡Qué tristeza!
No parece pero ya llevo una semana en el trabajo. Se me pasa el día volando. No hago grandes cosas pero charlo con mis compañeras y compañeros. Con esto me di cuenta de lo aislada que estuve el último tiempo, mi familia, mi novio, alguna amiga y nadie más para charlar.
El único inaccesible es mi patrón. Tiene la facultad de ponerme nerviosa, hoy a la mañana saludó y miró lo que estaba haciendo, que era intercalar hojas blancas y de color, y me preguntó si me gustaba el trabajo.Le dije que si, tampoco había muchas respuestas para eso a no ser que quisiera patear la calle de nuevo para buscar otro trabajo. El tipo pareció que ni me prestaba atención porque mientras me hablaba miraba una máquina que está en la otra punta, pero antes de irse me dijo que prestara atención que había puesto hojas donde no correspondía. Controlé y era así, como una pavota le erré a poner una hoja amarilla - una blanca - una amarilla - una blanca. Este trabajo no es bueno para mi autoestima, me han asignado tres tareas sencillas desde que entré y en todos he cometido errores (solucionables, por suerte). ¿Seré muy distraída o muy boluda? To be or not to be?

jueves, 9 de agosto de 2007

Caminando otra vez.

Cuatro horas de trabajo el primer día. Fue más ver quién estaba ahí que hacer algo.
Yo que sé, parecen piolas, muy amables. Todos se saludan con un beso al llegar y al irse. Somos en total 9 personas, seis mujeres y tres varones incluyendo al dueño. Todos entre 20 y 45 años.
Me pusieron a despegar unos cartones para hacer cajas para pizza. En el tiempo que estuve haciendo eso charlé algo con nuna flaca de 20 años que me explicó cómo hacer. El resto estuvieron cada uno en lo suyo. Parece mentira que de afuera parece un galpón y adentro es un movimiento constante con cada uno metido en su trabajo, nada más algún comentario a la pasada. Lo copado fue que en determinado momento mi compañera, Laura, me dice - ¡Dios! media hora más y nos vamos... ya por hoy basta de cartón.-
Con la cabeza puesta en esa pavadita de separar cartón se me pasó la tarde sin darme cuenta.
Mi patrón me habló una sola vez, cuando nos íbamos, para decirme que me trajera una ropa "más de batalla" y que venga "informal". Ahí me apiolé de que las chicas vienen vestidas así no más y sin pintar... y yo vine ¡de tacos y pollera! y también pintada, no como para salir, pero si onda primera cita.
Le dije que creí que como soy diseñadora iba a trabajar en una pc, y me dijo que hasta ver mis habilidades iba a rotar para trabajar donde le hiciera falta.
Lo que destaca de mi patrón es la parquedad y la total carencia de modales, no es que sea un desubicado, pero no te sonríe ni suaviza su forma para nada. En fin, ya veremos que onda.

A las 9 de la noche estaba en lo de Lucas, que vive a dos cuadras de la imprenta. Charlé un rato con mis futuros suegros y con mis futuros cuñados, me embolé porque allá el noticiero es ley y nadie habla mucho, excepto mi cuñada que está en plena rebeldía.
Para cuando llegó Lucas de trabajar ya estaba lista para irme. Al final me quedé otro rato hablando de cosas insustanciales y de mi primer día de trabajo. Entre toda la movida me olvidé de mandarle un mensaje a mi vieja, o sea que cuando llegué tenía una cara de ano impresionante. A veces creo que me sigue viendo de 17 años. Le hablé de boludeces un rato hasta que empezó a aflojar y de una le dije que me perdone por haberme colgado con el mensaje. Obviamente, me vino con que ella se preocupa y que día a día ve tantas cosas que pasan y demás. En fin, quedamos madre e hija de nuevo.
El resto de la casa estaba ausente, cada uno en su vida.
Cené, me di una ducha y me fui a acostar. Ni me di cuenta de lo cansada que estaba pero me dormí al toque. Debe haber sido el estar toda la tarde parada y caminar las 22 cuadras que separan mi casa del trabajo.
Hoy mientras me cepillaba los dientes estaba pensando que es el segundo día de blog (tampoco lo voy a actualizar todos los días) y el segundo día de trabajo (ahí supongo que tendré que ser más constante). El segundo día de levantarme con un propósito fijo desde hace mucho mucho tiempo, más o menos desde la época de la facu.
Tal vez era la mañana, que pintaba linda a pesar del frío, o tal vez el haber dormido espectacularmente bien, sin pesadillas y sin despertarme a la noche. Lo cierto es que tuve la sensación de que estaba caminando otra vez después de
haber pasado mucho tiempo acostada.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Start

Ya iré mejorando.
En mi vida, en esto del blog, con la psicóloga, con mi novio, con mi vieja, con mis hermanos.
Hace tres meses falleció papá. Mi viejo que era mi gran amigo a pesar de las discusiones por todo. Mi viejo que cuando yo tenía 6 años, mientras jugábamos en el patio, me prometió que nunca me iba a dejar sola.
Mi viejo, que con su ausencia nos está mostrando cuánto nos protegía, me dejó a su manera este trabajo en un lugar que odio sin conocer, con un tipo que detesto como patrón.
No me quiero quejar mucho. Durante dos meses y medio deambulé dejando CVs por todos lados. No quería venir a trabajar justo donde falleció papá, no quería recibir órdenes del tipo que tocó timbre en casa y le dijo a mamá que lamentaba decírselo pero que papá había muerto de un ataque... con una cara de nada que no puedo creerlo. Como si no le afectara ver como nos desmoronábamos uno a uno a medida que nos íbamos enterando... y él parado ahí con las manos en los bolsillos. ¡Qué asco, por Dios! Al menos se hubiera ido a su casa al toque y no después de estudiarnos, porque a mi no me jode, eso hacía.
Este tipo que dos días después vino y me dijo a cara de perro que ahora que mi viejo no estaba iba a tener que trabajar y que él tenía un puesto para mí, va a ser mi jefe.
Di vueltas hasta que mi vieja me dijo que no teníamos más dinero, que había sacado fiado en la esquina para que anoche podamos cenar. Ahí me di cuenta de que sólo Mariana y yo podemos ayudar... y ella no consigue nada.
Hice de tripas corazón y llame para pedir el trabajo... si tengo que tragarme más cosas como esta voy a reventar.
La psicóloga (a la que tampoco le pago porque es conocida de mi vieja) me dijo que escribir o contar lo que me pasa me va a ayudar, que el feedback de la gente me va a ayudar.
Hoy tengo el corazón rebalsando veneno por lo que me pasa y la verdad es que no tengo mucha fe en nadie, ni en la psicóloga ni en el feedback. Ni siquiera en mi paciencia para estar metida 8 horas en un trabajo. Escribir a mano me da fiaca y contarle a la gente es bancarte esa cara de novillo que ponen y que te pongan la mano en la cabeza, la espalda o el hombro y te digan cuánto lo sienten... ¡Qué van a sentir! Esos mismos en el velatorio contaban chistes. ¡Qué cínicos!
En fin, hoy empiezo otra etapa y no quiero tirar mucha mala onda, sólo la que no me banco sola.