sábado, 1 de noviembre de 2008

Llueve sobre mojado

Mi vieja siempre dijo que el brazo me había quedado mal. Como soy media esquelética se notaba bastante una especie de bulto que el médico dijo era un callo.
¿Un callo interno? Uno no sabe y el turro del doctor me lo dijo con tanta naturalidad que le creí y me quedé tranquila. Pero el brazo me molestaba a morir.
Finalmente, placa radiográfica mediante, decidió que había que quebrarme nuevamente, operarme, poner bien los tornillos y dejarme el brazo bien de una vez por todas.
Por lo tanto la fractura, que no había sido expuesta y no me había dejado marcas, finalmente soldó pero me quedó la cicatriz de la cirugía en el brazo, sumada a la de los puntos en la cabeza. Hablando de esa, tomé coraje y me rapé para que el cabello me creciera parejo. Me prestaron una peluca, pero me picaba la cabeza una locura, así que me animé a andar rapada por la calle. Fue una experiencia nueva entre tantas experiencias nuevas.
En Diciembre mi novio, ahora ex, me vino con la historia de que necesitaba más espacio. Como no soy excesivamente celosa ni excesivamente invasiva me olió mal de entrada.
La relación estaba en una meseta desde hacía tiempo. Hubo tiempos mejores y tiempos peores, pero en ese momento estábamos en una calma chicha. El huracán llegó cuando me dijo que estaba saliendo con la contadora de la empresa desde hacía cinco meses, que estaba seguro de esa relación, que se veía mejor futuro con ella, que no quería que yo guardara un mal recuerdo de él y que no quería lastimarme.
La verdad es que no fue un baldazo de agua fría, fueron las cataratas del Niágara en cubitos. Me quedé sin saber qué decir mientras pensaba que iba a hacer ahora. Pisando los cuarenta, sola, media rota y sin trabajar.
Finalmente, el 17 de Diciembre me presenté a trabajar y le dije a mi patrón si había algo que pudiera hacer. Con su habitual simpatía me dijo que si con las dos manos no aportaba mucho, con una ya podía imaginarse. Me dijo que fuera el 2 de Enero y charlábamos.
Charlé mucho con mi vieja y con Mariana acerca de cómo me sentía. Después de haberlo pensado en frío, me di cuenta de que además de la traición y el desprecio, me dolió la pérdida de tiempo.
El orgullo se cura, el amor se olvida, pero el tiempo que perdí no lo recupero más. Y no es lo mismo perder seis años desde los 20 a los 26 que desde los 30 a los 36. La vida te va dando menos chances a medida que sos mayor.
No quiero terminar mi vida sola, bueno, mi vieja también está sola pero tuvo su oportunidad de ser feliz, armar una familia y -tal vez demasiadas veces- ser madre.
Yo también quiero mi oportunidad y me rehúso a creer que toda mi chance en la vida hayan sido un par de noviecitos y este último novio cobarde y mentiroso.
Me seguí juntando con los chicos algunos viernes y para fin de año cenamos todos juntos –invitó mi patrón- y la pasé re bien. Conocí a la esposa de mi patrón y a sus dos nenes, un varón y una nena. La mina es piolísima y muy bonita. No sé qué hace con ese flaco. Por ella me enteré que viven en la parte de atrás de la imprenta, que la casa y el taller son dos terrenos que se comunican por los fondos.
Después de la cena los chicos salieron cada uno con su plan, la única vieja amargada que se acostó temprano fui yo. Laura me invitó a salir con su hermana y un grupo de chicas, pero la verdad es que el alma me pesaba demasiado y no tenía ánimo más que para quedarme en casa, además de que eran todas pendejas.
El 2 me presenté a trabajar y una vez más el tener una obligación me hizo sentir que las cosas se encarrilaban.

lunes, 27 de octubre de 2008

Tras que éramos pocos...

Tardé más de un año en postear nuevamente.
No fue desidia, no fue depre, no fue consejo de nadie, ni siquiera fue voluntario.
Me pasaron mil cosas, no quiero competir con "el cuarteto de nos", pero por ahí le ando.
Ya voy a ir contando todo lo que viví en este tiempo.

Pero primero lo primero.

El 17 de Octubre del año pasado decidí trabajar en la imprenta en vez de ir al municipio.

Me decidieron dos cosas.

Una fue enterarme de la historia de mi patrón durante la crisis del 2001.

Otra fue que me crucé con el que sería mi jefe en la muni y me echó los galgos descaradamente. Es más me insinuó que si quería entrar primero debía encontrarme con él en “algún lado”. Le pedí disculpas y le dije que tenía que irme a vomitar ya mismo, por lo que calculo que mi ingreso al municipio quedó más lejos que nunca.

Como venía diciendo, el 17 le dije a mi patrón que si le parecía bien me quedaba a trabajar con ellos. Me dio el domicilio y teléfono de la contadora para que me contacte y le de lo que necesite y me dijo, con su acostumbrada buena onda, que esperaba que ninguno de los dos se arrepintiera de la decisión.

Salí de la oficina, fui a nuestra “cueva” -como le dicen los demás- y le conté a Laura lo que había pasado. Me abrazó y me dijo lo contenta que estaba. Me contó que todos los viernes se juntan en la imprenta a cenar algo. Que cada quien, si quiere, lleva a su novio, novia, pareja, amigovio, fatito o lo que tenga, y que se pone buenísimo. Que ella quería invitarme hacía un par de semanas, pero que Claudio le había dicho que no quería en las reuniones gente que no estuviera dentro de la empresa. Como el resto estaba de acuerdo con eso, ella no me había podido invitar, pero que el viernes 19 era mi primer cena oficial. Obviamente no había obligación de asistir, que era algo sin compromiso.

Le dije que iba a ir, pero esa tarde al salir del trabajo un flaco con una moto decidió ir por la vereda, en vez de usar la calle como los humanos civilizados, y me llevó puesta.

Salíamos charlando con Lorenzo, uno de los maquinistas, y al pasar por la puerta chica que está en el portón, gentilmente, me cedió el paso mientras que me decía que lo hacía no porque sea una dama sino porque él era un caballero. Me dí vuelta para contestarle algo mientras pasaba por la puerta y ahí ya no me acuerdo más.

Laura, que había salido antes me contó que vió al flaco de la moto y se dio vuelta para putearlo por usar la vereda. Alcanzó a ver cuando yo salía mirando hacia atrás y me levantó con una Guerrero 150, de esas onda chopper, haciéndome pasar sobre él para azotar el piso.

El flaco se cayó, se fracturó la pierna y abolló su moto, que en realidad no era de él sino robada.

Yo caí sobre mi costado izquierdo, me fisuré dos costillas, me golpeé la rodilla mal, muy mal, sufrí fractura expuesta de cúbito y me di tremendo golpe en la cabeza, con corte incluído.

Cuando me desperté estaba recién operada, con clavos en el brazo, un costado de la cabeza rapado para darme ocho puntos de sutura y dopada por los calmantes.

Seguro que alguien leyó “La zona muerta” de Stephen King. El protagonista tiene una vida ordenadita, conoce a una chica, salen una noche, la pasan bien y cuando el flaco vuelve en taxi, unos chicos corriendo picadas lo chocan de frente. Queda en coma, todo roto y cuando vuelve del coma se da cuenta que tiene poderes de clarividencia. Si les intriga léanla, no miren la película que es lastimosa.

Yo me sentí parecida por el hecho de que un imprudente se cruce en mi vida, que de por si no era muy ordenada pero iba pintando, para hacerme percha en un accidente. Pero no hubo clarividencia. Si dolor y rehabilitación.

Encima como el flaco había robado la moto no había juicio posible.

Mejor dicho, me explicaron que podía hacerle juicio a mi patrón o al dueño de la moto.

Pero mi patrón fue el que llamó a la ambulancia, el que –nuevamente- llevó las malas noticias a mi casa, y el que se hizo cargo de mi operación y medicamentos, ya que por contrato tenía una ART que puso mil trabas mientras yo necesitaba las cosas ya mismo y no dentro de una semana.

Me explicó el abogado que contra él el juicio no iba a prosperar porque estaba bajo la ART y mi situación blanqueada. Que iba a ser un perdedero de tiempo y dinero.

Tal vez yo sea medio idiota, pero no me dio para joderle la vida al dueño de la moto. Sea como sea me pareció que no tenía por qué pagar por algo que él no había hecho.

En síntesis, toda rota, enyesada y sin un peso.

De todos modos confirmé que la decisión de quedarme en la imprenta había sido buena.

Mi patrón me dijo que en lo que a él se refería yo ya estaba trabajando, que no me hiciera drama que el puesto seguía vacante para mí.

Mientras, sin que me entere le dio a mi vieja mi sueldo de tres meses y le encargó que no me diga nada. Lo mismo les dijo a mis compañeros, Laura me comentó que lo hacía para saber qué clase de mujer era yo.

Espero que ninguno de los dos se haya decepcionado.

viernes, 12 de octubre de 2007

Va queriendo.

Las cosas parecen ir enderezándose.

A mamá la habilitaron para retirar fondos de la cuenta de papi en el banco.

Papá se dedicó siempre, con mayor o menor suerte, a vender autos. De eso vivimos desde que yo recuerdo. En su momento tuvo un local en lo que ahora es el quincho de casa. Vale aclarar que mi casa es al revés, el quincho está adelante y la casa al fondo. Como a mis viejos les gustaba “la paz de la mitad de la manzana” construyeron en el fondo de un terreno de 60 metros, dejando un patio gigante adelante. Tiempo después levantaron el local de papá en el frente. Después del “Plan Primavera”, en la época de Alfonsín, papá vio que no daba para tener un local al público y transformó el local en quincho.

De ahí en más siguió vendiendo en forma independiente ya que tenía montón de conocidos que lo llamaban a cualquier hora para hacer alguna operación.

Paradójicamente en casa no hay auto. Cuando papá cumplió 60 vendió el auto que teníamos y anunció que no iba a manejar más porque estaba muy grande para eso y no quería mandarse ninguna macana. Manejaba desde los 15, nunca había chocado y no quería romper el record.

En fin, volviendo a lo que iba… después de pagar deudas, gastos de sepelio, préstamos y demás, mucho dinero no quedó.

Mamá dijo que vamos a tratar de no tocarlo por cualquier eventualidad. Mi vieja es de pensar en que te podés enfermar o accidentar en cualquier momento. Encima en casa de obra social ni hablar. No sé si el ser madre te hace precavida, pesimista o realista.

Otra cosa que mejora es que Mariana consiguió trabajo. No es EL TRABAJO así con mayúsculas, pero es preferible antes que verla en la desesperación en que estaba.

Mi hermana somatiza con el apetito. Este último tiempo ni comía, estaba hecha un palito. Encima las dos mayores somos esqueléticas… pareciera que mis viejos le encontraron la vuelta a ponerles lolas y cola a las hijas con Nadia y Vicky, porque lo que es con nosotras parece que escaseaban los atributos.

El hecho es que ahora está en un gimnasio toda la mañana y eso le permite aportar algo a la casa. A pesar de que nadie le dijo nunca nada eso era una espina que tenía clavada. Espero que ahora se calme un poco. Creo que en este momento ninguna pensamos en ahorrar. Sólo queremos enderezar la economía familiar y darle paz a mami que volvió a dar clases de punto y a tejer para afuera. Hacía bocha de tiempo que no hacía eso, pero la necesidad tiene cara de hereje.

¿Y yo? Sigo en el limbo tratando de decidir qué voy a hacer con mi vida laboral. Tengo un mes, bueno en realidad veinte días, para contestarle a mi patrón y tengo hasta el Martes que viene para responder en el Municipio. Es medio asqueante que te pasen a planta permanente en la “temporada alta” electoral y que haya gente que estuvo años esperando mientras trabajaba con contratos basura . Peeeero… es lo que hay y estoy en la disyuntiva. En casa la intención de voto viene 3 a 2. Mariana, Nadia y Vicky dicen “estatal” y Mamá y Martín “imprenta”. Mamá porque dice que mi patrón es un tipo de ley y Martín porque dice que prefiere irse a vivir con los monjes trapenses antes que ser un “municipal”. Yo digo que la plata que pagan es mas o menos la misma, pero no quiero ir a laburar ni a un lugar donde esté con el esmirriado culo en las manos porque cierran en cualquier momento (de todos modos no parece ser el caso) ni a un lugar donde tenga que estar cuidando que nadie me serruche el piso o me apuñale por la espalda.

Por lo pronto vivo el día a día sin mucho sobresalto y con algunas alegrías como estas. Tal vez sean pequeñas, pero me muestran que aunque todo parezca nublado igual siempre se ven algunos rayos de sol.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Dudas, dudas, dudas...

  • Extracto de una conversación entre mi patrón y una de las chicas
- Che, yo tendría que ganar más...
- ¿Si?
- Y... si. Yo estoy más capacitada que el resto, hice profesorado de música, soy maestra jardinera.
- Imaginate que un neurocirujano estudie bocha de años pero en el fondo se sienta incapaz. O que sea un inepto para lo suyo y deambule buscando trabajo hasta que en una carnicería lo tomen de ayudante porque sabe usar el cuchillo sin cortarse, ¿Si?
- Si, pero ¿Qué tiene que ver?
- Pará, pará... ¿Qué diría el dueño de la carnicería si cada vez que desposta una res le quiere cobrar como una cirugía de cerebro?
- Y... no sé... que está chapita.
- Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
- No entiendo.
- Si sos tan capaz, ¿qué hacés acá soportándome y en este trabajo?
- Es que a mi me gusta estar acá, pero quiero más plata.
- ¡Ja! A mi me pasa.
- De verdad, necesito más dinero. ¡Si no me voy!
- Marcia... El mundo que está detrás de esa puerta es tuyo. Como estuvo abierta para que entres está abierta para que te vayas. Cualquier cosa avisame, pero si te vas a quedar andá a hacer algo más productivo que romperme las bolas.

  • Extracto de conversación entre Lucas y yo.
- Lucaaas, cobréee. (se lee medio nabo, pero es cantadito...)
- ¡No digas! ¿Cuánto?
- 1100.-
- ¡Pota, qué garcha!
(A veces me dan ganas de sacudirlo un poco para que despierte a algunas cosas, como que sin esto en mi casa estábamos sacando fiados los fideos en el almacén de la otra cuadra)
- Y bueno, algo es algo...
- ¿Es un consuelo?
- No, una realidad. Antes estaba peor.
- Si te vas a consolar con eso...
- ¿Y con qué querés que me consuele? Esto (ya medio exaltadita) es lo único que tengo y por suerte que lo tengo.
- Al final no sé para qué uno se rompe el lomo estudiando, (esto ya lo he oído muchas veces) si te van a pagar como a un empleado de comercio.

  • Extracto de conversación entre la diseñadora de la imprenta y yo
- ¿Pato, hace mucho que estás acá?
- Y... seis años.
- ¡Chau! ¿Pero que edad tenés?
- 25, pero entré mientras estaba estudiando.
- ¿Y nunca intentaste armar un estudio o encarar algo por la tuya?
-Mirá, yo escuché de gente que empieza algo así y le va bien, pero la mayoría terminan haciendo cualquiera. Tengo un par de amigas que trabajan free lance, es más mi esposo también es diseñador free lance y no es por nada, pero en casa la plata la llevo yo. Es decir él un mes agarra un trabajo de $ 3.000, le lleva tres meses hacerlo y no vuelve a encontrar otro laburo así en 5 o 6 meses más. En conclusión, se amarga y camina todo el año por $ 6.000 al año, cuando los hace. En cambio yo acá vengo, tengo una PC bien armada para trabajar tranquila. Claudio es un tipazo que no me jode para nada y me siento cómoda con el resto de la gente, encima gano unas veinte lucas al año entre sueldo, aguinaldo y demás. Yo que sé, prefiero esta tranquilidad. Tal vez el día que quiera chicos prefiera trabajar en casa, no sé... ya veremos, por ahora tenemos que comprar la casa primero.
Mis amigas tienen un estudio armado y están sobreviviendo diseñando tarjetas y stickers a $ 10 el diseño. Y no pueden subirlo porque hay quienes lo hacen por menos plata, ¿Entendés? Creo que hoy por hoy el tema es conseguir un buen trabajo o uno donde ganes algo razonable y dejar de soñar porque con la cantidad de gente que está sin trabajo tampoco está para ponerse exigente. Tuve una profe en la facultad que nos decía que los diseñadores mediocres terminan trabajando en los centros de copiado o en las imprentas. El otro día la crucé y me contó que perdió la cátedra y anda buscando trabajo en lo que sea. Charlamos un rato y le conté lo que estoy haciendo y lo que gano. La muy perra me dijo que era una barbaridad, con semejante estudio y trabajar para una imprenta por ese dinero y bla, bla, bla. ¿Podés creer que sabiendo que yo estaba acá vino y le ofreció a Claudio de trabajar por menos dinero que lo que yo cobro? ¡Qué pedazo de turra!
- ¿Y Claudio qué dijo?
- Que por ahora ya tenía el puesto cubierto. Menos mal, porque yo con mi trabajo más que contenta estoy feliz.

¿Quién tiene la verdad con el tema dinero? Por ahora este dinero me viene muy pero muy bien, pero si quiero irme a vivir con Lucas (por ahora no creo porque estamos en un "impasse") vamos a estar alquilando eternamente porque entre los dos no juntamos como para pagar alquiler, vivir y encima ahorrar. ¿Será que en este país tenés que tener dos trabajos y no disfrutar la vida? ¿Habrá que disfrutar de la niñez y la adolescencia porque una vez que comenzás a trabajar se acaba el tiempo de disfrutar? Entonces, ¿no hay que pensar en tener hijos ya que no vas a a tener tiempo de disfrutarlos? ¿El sistema está tan podrido? ¿Hay que conformarse con lo que hay e intentar ser feliz con eso? ¿El aprender a conformarse es un vicio o una virtud? ¿Hay gente que realmente es feliz haciendo lo que hace? ¿Se puede renunciar a "ir por más" y ser feliz? ¿Seré yo la enrollada?
Para más dudas una amiga de mi vieja me dijo que si quiero me hace entrar en el municipio. Pero... siempre el pero, me aclaró que el ambiente es de mierda y que viven sacándose los ojos unos a otros.
Por otro lado mi comunicativo patrón, al pagarme el sueldo de este mes, me dijo algo así como "Andá pensando qué querés hacer de tu vida para el mes que viene. Si querés quedarte hay un lugar, si no buscate otra cosa porque se terminan los tres meses de prueba".
Ante semejante despliegue de locuacidad no se me ocurrió preguntarle si estaba conforme conmigo, pero asumo que así es.
Ahora estoy en la disyuntiva "iniciativa privada" (inseguridad con respecto al futuro pero comodidad en el trabajo) vs. "empleo estatal" (seguro que nadie te echa pero laburar en un ambiente jodido).
To be or no to be?

martes, 28 de agosto de 2007

Todo muta.

Esa frase es el mantra de mi patrón, cada vez que le pedís justificaciones por algo dice "Todo muta, nada permanece".
Hoy amaneció lloviendo. Si hay algo que detesto es la lluvia. A mi dame días fríos y soleados onda principio de primavera o mediados de otoño y ya estoy contenta. Pero con estos días húmedos y lluviosos no me dan ganas de salir de la cama.
Encima el micro no me paró, quise pedir un taxi y no conseguí ni uno. ¡Todos con demora! Para mejor la imprenta está medio lejos como para irse a pie. No es que 22 cuadras sea una maratón, pero cuando llueve como hoy no da para ir caminando.
A los 15 minutos de estar esperando, pasó una conocida de mi vieja en el auto y me arrimó. Charlamos de un par de cosas, me preguntó por mamá, el trabajo, mi novio, mis hermanas, mi hermano, y alguna otra cosa, o sea que entre el interrogatorio y que maneja como un kamikaze en un ratito llegué al trabajo.
Desde el Lunes estamos haciendo otro horario. Cuando empecé era de Lunes a Viernes de 8 a 12 y de 16:30 a 20:30. Ahora es de 8 a 17 con una hora para almorzar de 13 a 14. No puedo creer la modorra que me pega después del almuerzo, eso que yo soy de poco comer.
El horario está bastante piola porque me deja la tarde libre. Tal vez sea muy quejosa, pero hay dos cosas que no me gustan del cambio de horario.
Una es que llego hecha pelota a casa. Ese no dormir siesta me mata. Son cinco y media y se me cierran los ojos. También eso tiene que ver con la baja frecuencia con que actualizo el blog. Una vez que llego no quiero hacer nada.
Y la otra es que ni me preguntaron qué me parecía. Laura que es mi confidente/asesora me contó que Claudio, mi patrón, les preguntó qué les parecía y que la votación fue 7-1 en favor del nuevo horario. Cuando le preguntaron si yo no votaba les dijo que como ni siquiera estaba en blanco y mi voto no iba a influir, más valía no perder el tiempo preguntándome. ¡Muy considerado!
Hay otro detalle, el tema comida... Ahora hay que traerse "la vianda" al trabajo. Tengo que dejar algo preparado de la noche anterior porque a las 7de la mañana no puedo coordinar como para cocinarme nada. En la imprenta hay un microondas y una hornalla para calentar. Yo que sé, mucho no me copa.
Igual el resto está contento, hasta Martha que fue la que votó en contra. Los que quieren pueden hacer unas horas extras sin volver a casa a cualquier hora. Y uno de los maquinistas hasta se trajo una bolsa de dormir y se hace una mini-siesta en la oficina del patrón, que a esa hora desaparece.
En casa todo normal. Creo que el hecho de ser todas mujeres ayuda a que el ritmo sea más tranqui. Cuando estaban papá y Martín parecía todo más vertiginoso. O tal vez es mi recuerdo.
Cuando vuelvo a las cinco y media encuentro la casa semi vacía. Mamá que está en lo suyo, siempre haciendo algo, Mis hermanas cada una en lo suyo, Mariana todavía anda buscando algún trabajo. Es profe se educación física, pero no encuentra laburo ni en un gimnasio... y cada vez que va a los actos públicos (para conseguir un puesto) vuelve decepcionada. El Domingo a la noche hasta me preguntó si no necesitaban a alguien en la imprenta, así está de desesperada por conseguir algo. Mariana tiene 33.
Después viene Nadia, de 30, que si Dios quiere este año se recibe de Técnica Superior en Administración de Empresas, Ella estuvo trabajando cuatro años en una farmacia, pero con la crisis del 2001 cerraron y no había trabajo por ningún lado, entonces papá le dijo que se dedicara a estudiar. Después de perder un par de años con "trabajos chatarra" le hizo caso, agarró los libros de nuevo y ahora está a full con el último año.
Después Victoria de 24 que está haciendo Veterinaria y que estuvo a punto de dejar para salir a trabajar, ya que cuando falleció papá el dinero entrante se redujo a cero. Recién el otro día nos enteramos de que papá tenía una cuenta en el banco donde hay algo de dinero que no sé por qué detalle no se puede tocar hasta dentro de dos meses, aproximadamente. Supongo que entre eso y lo que aportemos con nuestros trabajos saldremos adelante.
Y finalmente viene Martín de 21, que fue siempre nuestro consentido y que está haciendo Ingeniería Electrónica. Tabién iba a dejar la carrera para armar un taller con un amigo que hace service de lo que le lleven, costó convencerlo porque tiene la cabeza muy pero muy dura, pero al final dijo que iba a seguir con la facultad.
Lo que hay que resaltar es la fertilidad de mamá que tiene hijos desperdigados a lo largo de 14 años.
La buena noticia... tatatataaaaa.... cobré mi primer sueldo en la imprenta. No es la gran cosa, pero con esto vamos a zafar algunas cuentas que había colgado mamá en los negocios del barrio. Por ahora de ahorrar para mi mejor ni hablar, pero al menos no voy a tener que pedir prestado para tomar el micro.

sábado, 11 de agosto de 2007

Se viene el finde, si señor.

La otra noche en la casa de Lucas leía un blog del Clarín donde alguien decía que con dinero cualquiera lleva adelante un emprendimiento. Me pareció un comentario muy mala leche y lo peor es que hubo quienes se hicieron eco, incluso cuando lo comenté con Lucas me dijo lo mismo.
Lucas vive quejándose de su trabajo. Obvio que ser administrativo en una fábrica de plásticos no es lo más, pero también tiene que entender que haber estudiado tecnicatura en administración de empresas no da para mucho, más con el país hecho pelota como está.
A veces me pasa que siento que en vez de levantarme el ánimo, estar con él me bajonea. Por ejemplo ayer salí del trabajo contenta, a la mañana me mandé un par da macanas por distraída y a la tarde me pusieron otra vez con Laura con quien me pasé la tarde charlando de mil cosas. Es una pibita de 20 años, pero viven solas con la hermana (que también trabaja en la imprenta) desde hace 2 años y tal vez este vivir sola le ha dado una madurez que me llama la atención.
Como iba diciendo salí con buena onda, pasé por lo de Lucas que ya estaba en la casa, navegando. Cuando llegué me ofreció la máquina y seguí en lo que estaba él que era la página de Clarín. Nunca había entrado a los blogs y elegí uno al azar. Era de management y comentaban el tema de emprender algo. Algunos decían que importaba el dinero, otros la preparación y así cada uno tenía su idea. Pero un par tiraban mala onda a aquellos a quienes el padre les ponía el dinero diciendo que sin eso no se podía hacer nada.
Personalmente arrastro una mala experiencia en el tema emprendimiento, ya que cuando quise arrancar con el estudio de diseño volqué mal muy pronto. Apenas duré once meses y me di cuenta de que yo no sirvo para estar sola, que necesito que me digan qué hacer y que no, al menos por ahora.
Tal vez por el recuerdo de ese fracaso me puse mal con Lucas cuando apoyó a los que insinuaban que si tenés el dinero todo va sobre ruedas. Yo tuve el dinero, el apoyo de mi familia, incluso de una profe que me derivó varios de sus clientes como para que yo empiece. Pero me faltó algo que tienen aquellos a quienes les salen bien los negocios. Espero encontrarlo alguna vez y no ser siempre empleada. ¿Será que como se nace para emprender se nace para obedecer? Esto me estuvo royendo la cabeza toda la semana y encima a quienes les comenté en el trabajo me dijeron que si, que el que nace para pito nunca llega a ser corneta. ¡Qué tristeza!
No parece pero ya llevo una semana en el trabajo. Se me pasa el día volando. No hago grandes cosas pero charlo con mis compañeras y compañeros. Con esto me di cuenta de lo aislada que estuve el último tiempo, mi familia, mi novio, alguna amiga y nadie más para charlar.
El único inaccesible es mi patrón. Tiene la facultad de ponerme nerviosa, hoy a la mañana saludó y miró lo que estaba haciendo, que era intercalar hojas blancas y de color, y me preguntó si me gustaba el trabajo.Le dije que si, tampoco había muchas respuestas para eso a no ser que quisiera patear la calle de nuevo para buscar otro trabajo. El tipo pareció que ni me prestaba atención porque mientras me hablaba miraba una máquina que está en la otra punta, pero antes de irse me dijo que prestara atención que había puesto hojas donde no correspondía. Controlé y era así, como una pavota le erré a poner una hoja amarilla - una blanca - una amarilla - una blanca. Este trabajo no es bueno para mi autoestima, me han asignado tres tareas sencillas desde que entré y en todos he cometido errores (solucionables, por suerte). ¿Seré muy distraída o muy boluda? To be or not to be?

jueves, 9 de agosto de 2007

Caminando otra vez.

Cuatro horas de trabajo el primer día. Fue más ver quién estaba ahí que hacer algo.
Yo que sé, parecen piolas, muy amables. Todos se saludan con un beso al llegar y al irse. Somos en total 9 personas, seis mujeres y tres varones incluyendo al dueño. Todos entre 20 y 45 años.
Me pusieron a despegar unos cartones para hacer cajas para pizza. En el tiempo que estuve haciendo eso charlé algo con nuna flaca de 20 años que me explicó cómo hacer. El resto estuvieron cada uno en lo suyo. Parece mentira que de afuera parece un galpón y adentro es un movimiento constante con cada uno metido en su trabajo, nada más algún comentario a la pasada. Lo copado fue que en determinado momento mi compañera, Laura, me dice - ¡Dios! media hora más y nos vamos... ya por hoy basta de cartón.-
Con la cabeza puesta en esa pavadita de separar cartón se me pasó la tarde sin darme cuenta.
Mi patrón me habló una sola vez, cuando nos íbamos, para decirme que me trajera una ropa "más de batalla" y que venga "informal". Ahí me apiolé de que las chicas vienen vestidas así no más y sin pintar... y yo vine ¡de tacos y pollera! y también pintada, no como para salir, pero si onda primera cita.
Le dije que creí que como soy diseñadora iba a trabajar en una pc, y me dijo que hasta ver mis habilidades iba a rotar para trabajar donde le hiciera falta.
Lo que destaca de mi patrón es la parquedad y la total carencia de modales, no es que sea un desubicado, pero no te sonríe ni suaviza su forma para nada. En fin, ya veremos que onda.

A las 9 de la noche estaba en lo de Lucas, que vive a dos cuadras de la imprenta. Charlé un rato con mis futuros suegros y con mis futuros cuñados, me embolé porque allá el noticiero es ley y nadie habla mucho, excepto mi cuñada que está en plena rebeldía.
Para cuando llegó Lucas de trabajar ya estaba lista para irme. Al final me quedé otro rato hablando de cosas insustanciales y de mi primer día de trabajo. Entre toda la movida me olvidé de mandarle un mensaje a mi vieja, o sea que cuando llegué tenía una cara de ano impresionante. A veces creo que me sigue viendo de 17 años. Le hablé de boludeces un rato hasta que empezó a aflojar y de una le dije que me perdone por haberme colgado con el mensaje. Obviamente, me vino con que ella se preocupa y que día a día ve tantas cosas que pasan y demás. En fin, quedamos madre e hija de nuevo.
El resto de la casa estaba ausente, cada uno en su vida.
Cené, me di una ducha y me fui a acostar. Ni me di cuenta de lo cansada que estaba pero me dormí al toque. Debe haber sido el estar toda la tarde parada y caminar las 22 cuadras que separan mi casa del trabajo.
Hoy mientras me cepillaba los dientes estaba pensando que es el segundo día de blog (tampoco lo voy a actualizar todos los días) y el segundo día de trabajo (ahí supongo que tendré que ser más constante). El segundo día de levantarme con un propósito fijo desde hace mucho mucho tiempo, más o menos desde la época de la facu.
Tal vez era la mañana, que pintaba linda a pesar del frío, o tal vez el haber dormido espectacularmente bien, sin pesadillas y sin despertarme a la noche. Lo cierto es que tuve la sensación de que estaba caminando otra vez después de
haber pasado mucho tiempo acostada.