Las cosas parecen ir enderezándose.
A mamá la habilitaron para retirar fondos de la cuenta de papi en el banco.
Papá se dedicó siempre, con mayor o menor suerte, a vender autos. De eso vivimos desde que yo recuerdo. En su momento tuvo un local en lo que ahora es el quincho de casa. Vale aclarar que mi casa es al revés, el quincho está adelante y la casa al fondo. Como a mis viejos les gustaba “la paz de la mitad de la manzana” construyeron en el fondo de un terreno de 60 metros, dejando un patio gigante adelante. Tiempo después levantaron el local de papá en el frente. Después del “Plan Primavera”, en la época de Alfonsín, papá vio que no daba para tener un local al público y transformó el local en quincho.
De ahí en más siguió vendiendo en forma independiente ya que tenía montón de conocidos que lo llamaban a cualquier hora para hacer alguna operación.
Paradójicamente en casa no hay auto. Cuando papá cumplió 60 vendió el auto que teníamos y anunció que no iba a manejar más porque estaba muy grande para eso y no quería mandarse ninguna macana. Manejaba desde los 15, nunca había chocado y no quería romper el record.
En fin, volviendo a lo que iba… después de pagar deudas, gastos de sepelio, préstamos y demás, mucho dinero no quedó.
Mamá dijo que vamos a tratar de no tocarlo por cualquier eventualidad. Mi vieja es de pensar en que te podés enfermar o accidentar en cualquier momento. Encima en casa de obra social ni hablar. No sé si el ser madre te hace precavida, pesimista o realista.
Otra cosa que mejora es que Mariana consiguió trabajo. No es EL TRABAJO así con mayúsculas, pero es preferible antes que verla en la desesperación en que estaba.
Mi hermana somatiza con el apetito. Este último tiempo ni comía, estaba hecha un palito. Encima las dos mayores somos esqueléticas… pareciera que mis viejos le encontraron la vuelta a ponerles lolas y cola a las hijas con Nadia y Vicky, porque lo que es con nosotras parece que escaseaban los atributos.
El hecho es que ahora está en un gimnasio toda la mañana y eso le permite aportar algo a la casa. A pesar de que nadie le dijo nunca nada eso era una espina que tenía clavada. Espero que ahora se calme un poco. Creo que en este momento ninguna pensamos en ahorrar. Sólo queremos enderezar la economía familiar y darle paz a mami que volvió a dar clases de punto y a tejer para afuera. Hacía bocha de tiempo que no hacía eso, pero la necesidad tiene cara de hereje.
¿Y yo? Sigo en el limbo tratando de decidir qué voy a hacer con mi vida laboral. Tengo un mes, bueno en realidad veinte días, para contestarle a mi patrón y tengo hasta el Martes que viene para responder en el Municipio. Es medio asqueante que te pasen a planta permanente en la “temporada alta” electoral y que haya gente que estuvo años esperando mientras trabajaba con contratos basura . Peeeero… es lo que hay y estoy en la disyuntiva. En casa la intención de voto viene 3 a 2. Mariana, Nadia y Vicky dicen “estatal” y Mamá y Martín “imprenta”. Mamá porque dice que mi patrón es un tipo de ley y Martín porque dice que prefiere irse a vivir con los monjes trapenses antes que ser un “municipal”. Yo digo que la plata que pagan es mas o menos la misma, pero no quiero ir a laburar ni a un lugar donde esté con el esmirriado culo en las manos porque cierran en cualquier momento (de todos modos no parece ser el caso) ni a un lugar donde tenga que estar cuidando que nadie me serruche el piso o me apuñale por la espalda.